miércoles, 12 de noviembre de 2008

Noche de Meigas

Me quedé de piedra....

Estaba inmobilizado, no podía ser, al mirar las fotos del móvil, aparecía una extraña mancha azul, apliqué el zoom una y otra vez, pensé que era un reflejo de luna, pero no, parecía un espejo, al ampliar la imagen, se fué convirtiendo en un rostro pixelado, una cara que se parecía mucho a uno de mis contactos del messenger, una intrigante mujer, quizás mi cerebro me estaba gastando una de sus bromas, pero la luz azulada se tornó en una larga cabellera grisácea, quizás blanca, y en medio un rostro poco definido, pero sonriente, tranquilo, perfectamente delimitado y una indumentaria semitransparente, que se confundían con la espesura del bosque..... ¿quién no ha confundido en la negrura, un tronco de árbol con algún cuerpo mitológico?

Todo empezó por casualidad, como suelen suceder las cosas, en una zona del inmenso y despoblado valle de Antares, entre León y Pontevedra, en una noche fría, con una luna llena, brillante y luminosa, en un bosque de árboles muy retorcidos, negro, espeso, tétrico, muy solitario, lleno de ruidos extraños, de ramas crujientes, de pisadas inexistentes y los escalofríos, provocados por las sombras de las ramas mecidas por el viento, luces grisáceas, tonos azulados, estaba padeciendo una explosión de sensaciones mágicas pero aterradoras, no se como ni por que razón, al ir a guardar el móvil, se disparó la cámara, no le dí más importancia. No conté a nadie mi extraña visión, pero esto era la noche siguiente y estaba perdido en el mismo sitio, esta vez con la cámara digital, haciendo fotos compulsivamente, a cada oscuro rincón, impregnándome de una magia especial, creyendo ver en cada sombra un cuerpo, diamantes refulgentes en cada rayo de luz grisácea, filtrados entre las hojas de las espesas ramas de los árboles.

Al ampliar las fotos, siempre aparecía ella, sonriendo complaciente, en cada imagen, una y otra vez, desafiante, me temblaban las manos, esta vez no tenía dudas, era una 'meiga', me tendía sus manos suaves rosáceas, volvieron los escalofríos, no sabía que representaba esta situación, ella era iriscente, de otro mundo, su luz brillante me hipnotizaba, estuve horas admirando aquella frágil visión. Había oído hablar de ellas, pero nunca creí que realmente existieran. De repente me sentí impregnado de magia. Mi vida había dejado de ser una rutina.
No pude dormir.
Al día siguiente por la mañana, tenia que utilizar el portatil, enviar unos trabajos por el correo, ella estaba conectada en el msn. Casi me da algo.

-Esta noche te he visto. Escribí como pude (puse la foto en el avatar).
Un buen rato sin contestar.....
-Por favor, no divulgues mi secreto. Te espero esta noche.

(Siempre he pensado que los contactos del msn tienen algo de irreal, algo que los hace intangibles)

Esta nueva noche, era terriblemente oscura, una nube negra tenía la culpa, tapaba la Luna a intervalos, lo que daba la sensación que el bosque se iluminaba de repente con una gran lámpara, no pasaba nada, pero estaba absorto en mis cavilaciones, me despertó un aroma a pétalos de violeta que entró violentamente en mi interior, me sentía embriagado, como borracho, flotando y dando vueltas entre aquellos árboles, luego un murmullo como de agua cristalina que se confundía con unas risas plácidas, y por fin una brisa de mar templada que me atravesaba, cerré los ojos y pude ver una larga cabellera de plata que se confundía entre los densos matorrales.

Noté una caricia suave en el rostro, unas manos de suaves que me cojían mis manos y luego unos labios tremendamente carnosos y dulces me dieron el beso más tierno que jamás me han dado. A veces dudo si esto fue real, el lugar se llenó de mariposas gigantes, quizás mi mente estaba condicionada por los curiosos acontecimientos.

Las cosas terrenales más valoradas, penden de finísimos hilos
— Edmund Waller, poeta inglés.

Abrí los ojos y el aroma de los pétalos se transformó en aroma de tierra mojada, los sonidos cristalinos en el ulular del viento entre las ramas y el aire se tornó tremendamente gélido. Todo desapareció. La Luna se ocultó del todo y me encontré sentado en una piedra encorvado sobre mi mismo.

Noche de Meigas

Me quedé de piedra....

Estaba inmobilizado, no podía ser, al mirar las fotos del móvil, aparecía una extraña mancha azul, apliqué el zoom una y otra vez, pensé que era un reflejo de luna, pero no, parecía un espejo, al ampliar la imagen, se fué convirtiendo en un rostro pixelado, una cara que se parecía mucho a uno de mis contactos del messenger, una intrigante mujer, quizás mi cerebro me estaba gastando una de sus bromas, pero la luz azulada se tornó en una larga cabellera grisácea, quizás blanca, y en medio un rostro poco definido, pero sonriente, tranquilo, perfectamente delimitado y una indumentaria semitransparente, que se confundían con la espesura del bosque..... ¿quién no ha confundido en la negrura, un tronco de árbol con algún cuerpo mitológico?

Todo empezó por casualidad, como suelen suceder las cosas, en una zona del inmenso y despoblado valle de Antares, entre León y Pontevedra, en una noche fría, con una luna llena, brillante y luminosa, en un bosque de árboles muy retorcidos, negro, espeso, tétrico, muy solitario, lleno de ruidos extraños, de ramas crujientes, de pisadas inexistentes y los escalofríos, provocados por las sombras de las ramas mecidas por el viento, luces grisáceas, tonos azulados, estaba padeciendo una explosión de sensaciones mágicas pero aterradoras, no se como ni por que razón, al ir a guardar el móvil, se disparó la cámara, no le dí más importancia. No conté a nadie mi extraña visión, pero esto era la noche siguiente y estaba perdido en el mismo sitio, esta vez con la cámara digital, haciendo fotos compulsivamente, a cada oscuro rincón, impregnándome de una magia especial, creyendo ver en cada sombra un cuerpo, diamantes refulgentes en cada rayo de luz grisácea, filtrados entre las hojas de las espesas ramas de los árboles.

Al ampliar las fotos, siempre aparecía ella, sonriendo complaciente, en cada imagen, una y otra vez, desafiante, me temblaban las manos, esta vez no tenía dudas, era una 'meiga', me tendía sus manos suaves rosáceas, volvieron los escalofríos, no sabía que representaba esta situación, ella era iriscente, de otro mundo, su luz brillante me hipnotizaba, estuve horas admirando aquella frágil visión. Había oído hablar de ellas, pero nunca creí que realmente existieran. De repente me sentí impregnado de magia. Mi vida había dejado de ser una rutina.
No pude dormir.
Al día siguiente por la mañana, tenia que utilizar el portatil, enviar unos trabajos por el correo, ella estaba conectada en el msn. Casi me da algo.

-Esta noche te he visto. Escribí como pude (puse la foto en el avatar).
Un buen rato sin contestar.....
-Por favor, no divulgues mi secreto. Te espero esta noche.

(Siempre he pensado que los contactos del msn tienen algo de irreal, algo que los hace intangibles)

Esta nueva noche, era terriblemente oscura, una nube negra tenía la culpa, tapaba la Luna a intervalos, lo que daba la sensación que el bosque se iluminaba de repente con una gran lámpara, no pasaba nada, pero estaba absorto en mis cavilaciones, me despertó un aroma a pétalos de violeta que entró violentamente en mi interior, me sentía embriagado, como borracho, flotando y dando vueltas entre aquellos árboles, luego un murmullo como de agua cristalina que se confundía con unas risas plácidas, y por fin una brisa de mar templada que me atravesaba, cerré los ojos y pude ver una larga cabellera de plata que se confundía entre los densos matorrales.

Noté una caricia suave en el rostro, unas manos de suaves que me cojían mis manos y luego unos labios tremendamente carnosos y dulces me dieron el beso más tierno que jamás me han dado. A veces dudo si esto fue real, el lugar se llenó de mariposas gigantes, quizás mi mente estaba condicionada por los curiosos acontecimientos.

Las cosas terrenales más valoradas, penden de finísimos hilos
— Edmund Waller, poeta inglés.

Abrí los ojos y el aroma de los pétalos se transformó en aroma de tierra mojada, los sonidos cristalinos en el ulular del viento entre las ramas y el aire se tornó tremendamente gélido. Todo desapareció. La Luna se ocultó del todo y me encontré sentado en una piedra encorvado sobre mi mismo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

jueves, 30 de octubre de 2008

En la tienda de antiguedades

Aquel soleado domingo de octubre, no tenía nada que hacer, me apetecía salir a tomar el aire, me puse unos jeans, una de mis mejores camisas por encima de una camiseta negra y salí a pasear por la zona del 'Maremagnum', en el puerto en Barcelona, hacía frío, pero brillaba el sol en un cielo azul y limpio, sin nubes, era agradable, se estaba bien deambulando, mirando la gente, uno de los locales abiertos presentaba una liquidación de cuadros, estaban expuestos, algunos originales de pintores desconocidos y copias legales de cuadros famosos, me encontré con una ligera cola para acceder, se liquidaban la mayor parte de todo el material expuesto, los precios muy bajos, detrás de mi una chica sola ensimismada, con vaqueros y un jersey delgado de hilo de azul turquesa, llevaba unas gafas rectangulares pequeñas que le conferían un aspecto intelectual, entablamos conversación, a ambos nos gustaba curiosear en galerías, me dijo que se llamaba Marlene y entramos juntos al museo.

Me sorprendió la amplitud de las salas, en una de ellas un conjunto de cuadros eróticos renacentistas ocupaban buena parte de la misma, debido a los focos y la cantidad de gente, la temperatura era altísima, gran cantidad de cuadros de mujeres desnudas, hombres, escenas placenteras en campiñas, jardines o palacios, algunas Venus renacentistas, Adonis, odaliscas, poses de toda índole, mostrando la desnudez y el erotismo de la forma más cruda y sugerente.

Marlene, se le notaba que disfrutaba especialmente, iba de cuadro en cuadro, acercándose, mirándolos de lejos, yo me limitaba a fantasear un poco, de repente soltó un:
-¡¡Ohhhhhh !! No me había dado cuenta !!
Todos nos giramos hacia ella, estaba como poseída por un cuadro.
La obra en cuestión era 'Dánae recibiendo la lluvia dorada' de Tiziano. Una copia del original custodiado en el museo de Capodimonte.
Le pregunté que le pasaba, pero estaba absorta y me dijo que ahora no podía explicármelo.
Cuando acabamos de ver los cuadros, quedamos en buscar una cafetería por allí cerca para charlar un poco. La verdad es que me sorprendió ver una chica tan joven, interesándose de esa forma por la pintura.

-La verdad es que me he sofocado por tu culpa, por un momento tu jersey de color azul fuerte, con esa abertura tan amplia en el cuello, la sala llena de desnudos, el color rojo pasión predominante y en el medio de todo este enclave, tú la única mujer guapa, indiferente a todas las sugerentes explosiones de los sentidos allí expuestas, como centro de esas manifestaciones de escenas eróticas tan febriles, momentos capturados a lo largo de los tiempos allí expuestos, no sé, he pensado en todos ahí erotizados, desnudándose mentalmente unos a otros.
Rió con ganas ...
-¿Te imaginas a Tiziano excitándose mientras pintaba a Dánae?
-No, la verdad es que me resulta muy lejano, prefiero imaginarme a la chica del jersey azul, de sonrisa enigmatica y le hice un guiño.

Una sonrisa muy dulce, apareció al otro lado de la mesa.
-Gracias. Dijo bajando la mirada y la voz como un tanto azorada

Marlene, ahora me mostró otra faceta, su lado menos frio, se sacó las gafas y alargó los brazos como un gato desesperezándose, sentí un cosquilleo muy dentro de mí.
El escote del fino jersey se ladeó un tanto, resbalando, dejándole un hombro de piel muy blanca, casi como el del cuadro aquel que ella miró tan intensamente.

-Hoy he descubierto un detalle fascinante sobre el cuadro de Tiziano, acerca de Dánae. ¿Conoces la historia?
-Pués no.
-Es que para comprender el detalle que acabo de descubrir, necesitas saberla. Lo importante es que la lluvia dorada que cae sobre el sexo de la Dánae (en griego Δανάη, “sedienta”)

Zeus estaba loco por ella. Al ser un Dios poderoso, hubiese podido raptarla sin ningún problema, pero quería mantener el secreto, evitando que se enterara su esposa Hera.

Todo ocurrió en una noche estrellada...Dánae yacía desnuda en su lecho, mientras soñaba con la ansiada libertad, cuando apareció Zeus a través de una rendija e inmediatamente se transformó en una suavísima lluvia dorada, se transformó en su propio semen, que cayó sobre la doncella.

Así, gota a gota, entró Zeus en el cuerpo desnudo y asustado de Dánae, patidifusa ante tan importante visita. Aquellas gotas doradas, cual cálido, perfumado, luminoso y vibrante abrazo, lograron el lascivo propósito del dios, la posesión de la hembra, y, de paso, introdujeron en el impúdico vientre femenino la semillita de una nueva vida: la del futuro héroe Perseo.

-Interesante historia, fascinante.
Pedimos unas tónicas y unos pequeños sandwichs, estaban deliciosos, mientras hablábamos, mordisqueabamos y sorbíamos a pequeños sorbos las bebidas, disfrutando de aquella conversación.
-Resulta que hoy he descubierto algo nuevo... es que…verás:
(Se notaba que tenía ganas de contarlo y se atropellaba a si misma al hablar, estaba visiblemente emocionada).
-La diosa está tumbada así ¿no? Preparada para recibir la lluvia dorada.




Marlene atrae hacía si otra de las pequeñas sillas de madera, se recuesta entre las dos sillas imitando la postura de Dánae. Yo asiento con la cabeza.




-Pues bien, una de sus piernas tapa la mano, y por la situación del brazo suponemos que reposa en la ingle. Pero si te fijas, esa mano se ve, pero está muy borrosa.
Dice ella colocándosela por debajo del envés del muslo.

-Ahí viene lo bueno, te das cuenta que ésta aprieta los dedos contra la carne como si quisiera abrirse más de lo que puede y deseara empujar ¿Lo ves? Mira así !!

Marlene estaba eufórica, abre ahora sus piernas y aprieta los dedos contra la tela del pantalón. Al punto, se deja caer sobre la silla, toma la otra silla la acerca y se queda tumbada y da unos casi imperceptibles golpes de cadera al aire.

Había adoptado a la perfeccion la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los jeans y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la tónica y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. Marlene aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.


Pasan unos segundos y se incorpora, se sienta recta como guardando la compostura y se coloca el escote del jersey, que inmediatamente se precipita hombro abajo.
Yo estaba alucinando, me ajusté las gafas, no podía dejar de mirarla, me estaba imaginando a la Dánae en la época actual, en una cafetería bajo una lluvia dorada, y un hombro desnudo al aire libre, al ver que la miraba tan intensamente ella bajó la suya.

-Ven, siéntate más cerca y le acerqué una silla a mi lado-

Marlene dudó unos momentos concentrada en los dibujos de las vetas del mármol de la mesa, de repente soltó:
-¿ Y por qué no?
Vuelve a sonreír, se levanta y en lugar de sentarse en la silla que le había preparado, se sienta sobre mi muslo, dándome la espalda, casi de un salto, apoyandose sobre mi pecho, estaba ahi en mi regazo, dejando su peso en mi pierna y aguantando con la punta de los pies en el suelo.

Instintivamente me acerco a su cuello y lo huelo. Puedo sentir su calor a través de su amplio escote un olor a lavanda y excitación que surgía de su interior.
-¿Estás húmeda verdad? –le susurro

Marlene asiente con la cabeza. No habla, ahora su mirada está pérdida entre las paredes, mira lejos.


-Muéstramelo.
-Aquí no puedo

Dice ella negando con la cabeza. Se hace un silencio tenso, creo que esta vez he ido demasiado lejos y todo va a acabar aquí

-Vete al baño y traeme la prueba.
Se lo pido semicerrando los ojos, con una mirada que intentaba ser suplicante, pero salió entre morbosa y cómplice, con un tono de voz que a mi me pareció seductor. Aunque al acabar la frase me delató un pequeño suspiro traidor.
Marlene sonríe esta vez, muestra todos sus dientes blancos preciosos, se levanta con un ágil saltito y entra en el baño. Me quedé mirando la puerta. No se que cara puse y prefiero no imaginármela.
Se hizo interminable, pero solo pasaron unos minutos, sale y se sienta enfrente.
Marlene me muestra la yema del dedo índice ligeramente humedecida, se lleva el dedo índice a sus propios labios, saca la punta de la lengua y se lame tímidamente. Para y baja la mirada a la mesa.

-¿Te gustaría saber cuál es mi sabor?
Me pregunta bajando la voz, nuestros torsos rebajan la separación, casi estan encima de la mesa mesa que nos separa. Marlene se encoge de hombros, el escote del jersey vuelve a caer indómito, agarro su mano con decisión y me la acerco a la nariz.

Aspiro profundamente y luego jugueteo con sus dedos, los paso por la mejilla, acaricio mis labios con ellos y finalmente los introduzco en la boca. Son muy suaves, apenas se mueven, me gusta lamerlos lentamente, chuparlos, mi lengua los recorre con mucha dulzura, desde su base a las uñas, Marlene no hace nada, pero ahora si me devuelve la mirada. Intento descubrir el sabor de su sexo, con lentitud no quiero gastar su sabor.

Ella cierra los ojos y empieza a morderse el labio inferior.
Su cuerpo se contonea ligeramente en la silla. Con la mano libre se aprieta la parte trasera del muslo tirando hacia arriba como intentando abrir su sexo. Su respiración se acelera......Vuelve a aparecer la doncella Dánae.....

Un extraño zumbido 'in crescendo' interrumpe la magia que se había desarrollado allí, rodeando aquella mesa blanca de mármol, y las tres sillas desordenadas, donde las vetas estaban empezando a dibujar formas con vida, Zeus y Dánae desaparecieron y les substituyeron las voces de la multitud ajetreada, descubriéndome que no estábamos solos en aquella vieja cafetería al lado del almacén de antiguedades.

Marlene rebuscó en el bolso, extrajo un artilugio rosa, lleno de botoncitos y su semblante se crespó de repente, los sonidos de tazas y conversaciones lejanas volvieron....

-Dime. No, no me he olvidado, estoy en ello, estaba .... Si sí, ya lo sé, pero he entrado en una exposición de unos cuadros muy interesantes ....Y yo, también te quiero. Venga, que sí, que no tardo.

No se porqué, algo me decía que esta conversación ya se había acabado........
PD Si quereís documentaros más sobre Dánae....Blog Turulato

En la tienda de antiguedades

Aquel soleado domingo de octubre, no tenía nada que hacer, me apetecía salir a tomar el aire, me puse unos jeans, una de mis mejores camisas por encima de una camiseta negra y salí a pasear por la zona del 'Maremagnum', en el puerto en Barcelona, hacía frío, pero brillaba el sol en un cielo azul y limpio, sin nubes, era agradable, se estaba bien deambulando, mirando la gente, uno de los locales abiertos presentaba una liquidación de cuadros, estaban expuestos, algunos originales de pintores desconocidos y copias legales de cuadros famosos, me encontré con una ligera cola para acceder, se liquidaban la mayor parte de todo el material expuesto, los precios muy bajos, detrás de mi una chica sola ensimismada, con vaqueros y un jersey delgado de hilo de azul turquesa, llevaba unas gafas rectangulares pequeñas que le conferían un aspecto intelectual, entablamos conversación, a ambos nos gustaba curiosear en galerías, me dijo que se llamaba Marlene y entramos juntos al museo.

Me sorprendió la amplitud de las salas, en una de ellas un conjunto de cuadros eróticos renacentistas ocupaban buena parte de la misma, debido a los focos y la cantidad de gente, la temperatura era altísima, gran cantidad de cuadros de mujeres desnudas, hombres, escenas placenteras en campiñas, jardines o palacios, algunas Venus renacentistas, Adonis, odaliscas, poses de toda índole, mostrando la desnudez y el erotismo de la forma más cruda y sugerente.

Marlene, se le notaba que disfrutaba especialmente, iba de cuadro en cuadro, acercándose, mirándolos de lejos, yo me limitaba a fantasear un poco, de repente soltó un:
-¡¡Ohhhhhh !! No me había dado cuenta !!
Todos nos giramos hacia ella, estaba como poseída por un cuadro.
La obra en cuestión era 'Dánae recibiendo la lluvia dorada' de Tiziano. Una copia del original custodiado en el museo de Capodimonte.
Le pregunté que le pasaba, pero estaba absorta y me dijo que ahora no podía explicármelo.
Cuando acabamos de ver los cuadros, quedamos en buscar una cafetería por allí cerca para charlar un poco. La verdad es que me sorprendió ver una chica tan joven, interesándose de esa forma por la pintura.

-La verdad es que me he sofocado por tu culpa, por un momento tu jersey de color azul fuerte, con esa abertura tan amplia en el cuello, la sala llena de desnudos, el color rojo pasión predominante y en el medio de todo este enclave, tú la única mujer guapa, indiferente a todas las sugerentes explosiones de los sentidos allí expuestas, como centro de esas manifestaciones de escenas eróticas tan febriles, momentos capturados a lo largo de los tiempos allí expuestos, no sé, he pensado en todos ahí erotizados, desnudándose mentalmente unos a otros.
Rió con ganas ...
-¿Te imaginas a Tiziano excitándose mientras pintaba a Dánae?
-No, la verdad es que me resulta muy lejano, prefiero imaginarme a la chica del jersey azul, de sonrisa enigmatica y le hice un guiño.

Una sonrisa muy dulce, apareció al otro lado de la mesa.
-Gracias. Dijo bajando la mirada y la voz como un tanto azorada

Marlene, ahora me mostró otra faceta, su lado menos frio, se sacó las gafas y alargó los brazos como un gato desesperezándose, sentí un cosquilleo muy dentro de mí.
El escote del fino jersey se ladeó un tanto, resbalando, dejándole un hombro de piel muy blanca, casi como el del cuadro aquel que ella miró tan intensamente.

-Hoy he descubierto un detalle fascinante sobre el cuadro de Tiziano, acerca de Dánae. ¿Conoces la historia?
-Pués no.
-Es que para comprender el detalle que acabo de descubrir, necesitas saberla. Lo importante es que la lluvia dorada que cae sobre el sexo de la Dánae (en griego Δανάη, “sedienta”)

Zeus estaba loco por ella. Al ser un Dios poderoso, hubiese podido raptarla sin ningún problema, pero quería mantener el secreto, evitando que se enterara su esposa Hera.

Todo ocurrió en una noche estrellada...Dánae yacía desnuda en su lecho, mientras soñaba con la ansiada libertad, cuando apareció Zeus a través de una rendija e inmediatamente se transformó en una suavísima lluvia dorada, se transformó en su propio semen, que cayó sobre la doncella.

Así, gota a gota, entró Zeus en el cuerpo desnudo y asustado de Dánae, patidifusa ante tan importante visita. Aquellas gotas doradas, cual cálido, perfumado, luminoso y vibrante abrazo, lograron el lascivo propósito del dios, la posesión de la hembra, y, de paso, introdujeron en el impúdico vientre femenino la semillita de una nueva vida: la del futuro héroe Perseo.

-Interesante historia, fascinante.
Pedimos unas tónicas y unos pequeños sandwichs, estaban deliciosos, mientras hablábamos, mordisqueabamos y sorbíamos a pequeños sorbos las bebidas, disfrutando de aquella conversación.
-Resulta que hoy he descubierto algo nuevo... es que…verás:
(Se notaba que tenía ganas de contarlo y se atropellaba a si misma al hablar, estaba visiblemente emocionada).
-La diosa está tumbada así ¿no? Preparada para recibir la lluvia dorada.




Marlene atrae hacía si otra de las pequeñas sillas de madera, se recuesta entre las dos sillas imitando la postura de Dánae. Yo asiento con la cabeza.




-Pues bien, una de sus piernas tapa la mano, y por la situación del brazo suponemos que reposa en la ingle. Pero si te fijas, esa mano se ve, pero está muy borrosa.
Dice ella colocándosela por debajo del envés del muslo.

-Ahí viene lo bueno, te das cuenta que ésta aprieta los dedos contra la carne como si quisiera abrirse más de lo que puede y deseara empujar ¿Lo ves? Mira así !!

Marlene estaba eufórica, abre ahora sus piernas y aprieta los dedos contra la tela del pantalón. Al punto, se deja caer sobre la silla, toma la otra silla la acerca y se queda tumbada y da unos casi imperceptibles golpes de cadera al aire.

Había adoptado a la perfeccion la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los jeans y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la tónica y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. Marlene aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.


Pasan unos segundos y se incorpora, se sienta recta como guardando la compostura y se coloca el escote del jersey, que inmediatamente se precipita hombro abajo.
Yo estaba alucinando, me ajusté las gafas, no podía dejar de mirarla, me estaba imaginando a la Dánae en la época actual, en una cafetería bajo una lluvia dorada, y un hombro desnudo al aire libre, al ver que la miraba tan intensamente ella bajó la suya.

-Ven, siéntate más cerca y le acerqué una silla a mi lado-

Marlene dudó unos momentos concentrada en los dibujos de las vetas del mármol de la mesa, de repente soltó:
-¿ Y por qué no?
Vuelve a sonreír, se levanta y en lugar de sentarse en la silla que le había preparado, se sienta sobre mi muslo, dándome la espalda, casi de un salto, apoyandose sobre mi pecho, estaba ahi en mi regazo, dejando su peso en mi pierna y aguantando con la punta de los pies en el suelo.

Instintivamente me acerco a su cuello y lo huelo. Puedo sentir su calor a través de su amplio escote un olor a lavanda y excitación que surgía de su interior.
-¿Estás húmeda verdad? –le susurro

Marlene asiente con la cabeza. No habla, ahora su mirada está pérdida entre las paredes, mira lejos.


-Muéstramelo.
-Aquí no puedo

Dice ella negando con la cabeza. Se hace un silencio tenso, creo que esta vez he ido demasiado lejos y todo va a acabar aquí

-Vete al baño y traeme la prueba.
Se lo pido semicerrando los ojos, con una mirada que intentaba ser suplicante, pero salió entre morbosa y cómplice, con un tono de voz que a mi me pareció seductor. Aunque al acabar la frase me delató un pequeño suspiro traidor.
Marlene sonríe esta vez, muestra todos sus dientes blancos preciosos, se levanta con un ágil saltito y entra en el baño. Me quedé mirando la puerta. No se que cara puse y prefiero no imaginármela.
Se hizo interminable, pero solo pasaron unos minutos, sale y se sienta enfrente.
Marlene me muestra la yema del dedo índice ligeramente humedecida, se lleva el dedo índice a sus propios labios, saca la punta de la lengua y se lame tímidamente. Para y baja la mirada a la mesa.

-¿Te gustaría saber cuál es mi sabor?
Me pregunta bajando la voz, nuestros torsos rebajan la separación, casi estan encima de la mesa mesa que nos separa. Marlene se encoge de hombros, el escote del jersey vuelve a caer indómito, agarro su mano con decisión y me la acerco a la nariz.

Aspiro profundamente y luego jugueteo con sus dedos, los paso por la mejilla, acaricio mis labios con ellos y finalmente los introduzco en la boca. Son muy suaves, apenas se mueven, me gusta lamerlos lentamente, chuparlos, mi lengua los recorre con mucha dulzura, desde su base a las uñas, Marlene no hace nada, pero ahora si me devuelve la mirada. Intento descubrir el sabor de su sexo, con lentitud no quiero gastar su sabor.

Ella cierra los ojos y empieza a morderse el labio inferior.
Su cuerpo se contonea ligeramente en la silla. Con la mano libre se aprieta la parte trasera del muslo tirando hacia arriba como intentando abrir su sexo. Su respiración se acelera......Vuelve a aparecer la doncella Dánae.....

Un extraño zumbido 'in crescendo' interrumpe la magia que se había desarrollado allí, rodeando aquella mesa blanca de mármol, y las tres sillas desordenadas, donde las vetas estaban empezando a dibujar formas con vida, Zeus y Dánae desaparecieron y les substituyeron las voces de la multitud ajetreada, descubriéndome que no estábamos solos en aquella vieja cafetería al lado del almacén de antiguedades.

Marlene rebuscó en el bolso, extrajo un artilugio rosa, lleno de botoncitos y su semblante se crespó de repente, los sonidos de tazas y conversaciones lejanas volvieron....

-Dime. No, no me he olvidado, estoy en ello, estaba .... Si sí, ya lo sé, pero he entrado en una exposición de unos cuadros muy interesantes ....Y yo, también te quiero. Venga, que sí, que no tardo.

No se porqué, algo me decía que esta conversación ya se había acabado........
PD Si quereís documentaros más sobre Dánae....Blog Turulato