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viernes, 24 de enero de 2020

¿Te dormiste?

Eminem27: te dormiste porque no te daban conversacion?
Moni: Desperté y había varios privados
Moni: pero los eliminé
Eminem27: ¿Que te pedían?
Moni: No los vi, los eliminé de golpe al entrar tu ¿como estas?
Eminem27: muy contento de verte por aqui
Eminem27: ya se que es dificil por la diferencia horaria


Moni: Siii besos
Eminem27: un beso gigante para ti
Eminem27: para que lo coloques donde mas te guste
Moni: Mmm siii en dnd quisieras
Eminem27: elige tu
Eminem27: yo pongo la boca donde tu me pidas
Eminem27: es tuya
Moni: Mmm siii
Moni: en mi pechito
Eminem27: ohhhhh
Eminem27: me encanta ese sitio
Eminem27: tendre que abrirte un poco la blusa
Moni: Y luego en mi boca
Moni: mmm
Eminem27: o lo que lleves
Eminem27: y sacar uno de tus pechitos
Moni: Ven conmigo
Eminem27: voy
Moni: Estoy sólo en interiores
Moni: Por el calor
Eminem27: eso me da mucho morbo
Eminem27: imaginarte asi
Eminem27: calurosa
Eminem27: y con poca ropita
Moni: Y tu anda sacandote
Eminem27: lo hago
Eminem27: para estar como tu
Eminem27: frente a frente
Moni: Si te miro y me
ackylibra: Saco lo que llevo
Eminem27: me acerco
Eminem27: y te paso las manos por debajo de la espalda
Eminem27: para ayudarte a sacar el suje
Moni: Siii mmm gracias
Eminem27: gracias a ti
Eminem27: me gusta ver como los pechos se escapan hacia delante
Eminem27: con tus pez ones sonrosados
Eminem27: tus botoncitos
Moni: Sii así estan
Eminem27: duros
Moni: Duritos
Eminem27: y brillantes
Eminem27: como dos perlas
Moni: Los quieres siii
Eminem27: puedo dejarles una gotita de saliva?
Moni: Siii
Eminem27: acerco mi lengua
Moni: Siiii
Eminem27: y les paso la punta
Eminem27: dandole vueltas
Moni: Sienteme mmm
Eminem27: y el otro lo froto con dos dedos el pulgar y el indice
Eminem27: mmmmmmh
Eminem27: noto que te cuesta estar de pie
Moni: Siii
Eminem27: acaricio tus muslos por la parte trasera



Moni: Porque yuuu me tienes con ganas de sentir mas
Eminem27: me gusta que se te doblen las rodillas de placer
Eminem27: que no te aguanten
Eminem27: que parte tienes ahora mas sensible?
Moni: Más send
Moni: Sensible tu que crees
Eminem27: donde te gustaria que viajaran mis dedos?
Eminem27: recorriendo lentamente tus curvas
Moni: Por mi vientre
Eminem27: que maravilla
Eminem27: amor mio
Moni: Tu sigue bajando
Eminem27: mis dedos resbalan por tu vientre hacia abajo
Eminem27: dejan atrás el ombligo
Eminem27: y bajan la gomita de las bragitas
Eminem27: hasta que se asoman los pelitos
Moni: Siii
Eminem27: respiras bien amor?
Moni: Mmm si fuerte
Eminem27: me gusta oirte en medio de la noche
Eminem27: tus gemidos son como musica
Eminem27: estas excitada cariño mio?
Moni: Mmm m síiii mucho
Eminem27: estas sentada?
Moni: En mi cama semi sentada
Eminem27: mmmmmh
Eminem27: acariciandote?
Moni: Siii mmm
Eminem27: yo estoy sentado en mi sillón del PC
Eminem27: me he bajado un pequeño pantalón corto
Eminem27: y asoma mi pene por encima
Moni: Mmmm
Eminem27: saco os huevos tambien porque me duelen de la excitación
Moni: Mmm m siiii
Eminem27: pensando en tu conejito
Eminem27: ahi entre tus muslos
Moni: Siii mmm
Eminem27: lo notas mojado?
Moni: Siii
Eminem27: mmmmh
Moni: Me encanta
Moni: lo acariciaria
Eminem27: y a mi
Moni: Y tu me encantas
Eminem27: yo te adoro
Eminem27: tan dulce
Eminem27: me das muchas ganas de acariciarte
Eminem27: y desnudarte totalmente
Moni: Siii acariciame
Moni: Mmm   




Seguirá se aceptan sugerencias para esta convresación ......

jueves, 20 de noviembre de 2008

Sexo en el Portal

Un concierto de zumbidos, pitidos alocados y frases metálicas inconexas, se entremezclaban con sus gemidos.

-¿Quién es? Preguntaba una voz nasal.
Ahora una nueva serie de pitidos orquestales, en varios tonos y duraciones.
Tres gemidos cortos agónicos, se distribuyeron por el pequeño micrófono abierto.
-!Gamberros! Como baje os vaís a enterar, bramaba una voz potente y ronca.
-Acaríciame el culo ¡porfa!

Me dijo entonces ella, con voz suave, melosa y a la vez silenciosa.
La confusión reinaba allí, ya casí nadie sabía el origen de la miscelánea de voces.
-Que te lo acaricie tu madre ¡Golfos!
-zummm zummm zummm (alguien confiado abría la puerta), quizás pensaba que esas caricias serían para el o quizás ella.

Sin darnos cuenta, los rizos dorados de su hermosa cabeza, aplastaban levemente el interfono, en cada retorcimiento, en cada embate, ella estaba arrinconada en aquel oscuro portal, dando con la cabeza contra aquellos minúsculos botones, mis manos enredadas entre sus medias negras, estirando como un chiclé, bajadas hasta la mitad de sus turgentes muslos, eran empujadas por los dedos, mientras la palma recorría aquellas ancas blancas, para meterse, confundían los dedos entre su piel, avanzaban hacia sus bragas y magreaban sus nalgas, introduciéndose lentamente en su entrepierna, que ejercía como un mágico y enganchante imán, de donde emanaba todo calor, humedecida por la excitación, sus muslos eran duros y su piel era increíblemente suave, las manos resbalaban hasta la entrepierna, dejando un rastro de temblores y pequeños cabezazos contra aquel panel. El olor a su excitacion se escapaba por aquel cuello que mordía sin poder parar.

Los vecinos del inmueble comenzaron a contestar, a entrelazar conversaciones sin ton ni son, unos abrían el portal, se oiá el tableteo de puertas, voces y gritos sin obtener respuesta.
-zummm zummm zummm zumm
-bufffffff, suspiros, respiraciones aceleradas.
-Sigue, sigue, sube guarroooo que estoy desnudaaaa!! una vecina no paraba de darle al zumbador.

Poco a poco todos los vecinos empezaron a intercambiarse mensajes eróticos, los maridos y mujeres andaban lejos del hogar en sus ocupaciones, nosotros habíamos sido los catalizadores de aquellas mentes ociosas.

-Oye que yo soy el del 3º primera, estoy solo ¿quién se anima?
cloc cloc cloc repiqueteo de unos tacones alocados por la escalera.
-Si no me follas, le diré a tu marido la que estás liando, tu misma, le contaré lo del fontanero, te habla el del 4º segunda.
-Veleeeeeeeee, sube entonces, sube, se oyeron varias voces con un tono de culpabilidad, y unas risas en los pequeños altavoces de varias casillas, el interfono se había convertido en un MSN, agregándose y desagregándose vecinos (con zumbidos incuidos)
Otra vez un trasiego de puertas y pisadas.

-¿Quieres que entremos aquí?- me preguntó ella en voz baja. Me estaba metiendo la mano a través del pantalón y había notado toda mi excitación, noté como su mano calibraba mi polla, la recorría desde los huevos hasta el glande, en contacto con sus dedos templados, medio salida del pantalón, estaba muy dura y tan grande que ya no había manera de alojarla.

Cuellos de la gente de la calle, se retorcerse al pasar, los tacones paraban su repiqueteo, mirando mi pene escapándose generosamente de entre sus dedos.

-zummm zummm zummm zummm, entramos por fin, gemidos y alaridos anónimos a través del telefonillo que se fueron diluyendo.
El interior era muy antiguo y oscuro, ella me dirigía con mi pene atrapado entre sus dedos, como si fuera una correa, como si me fuera a escapar, yo estaba absorbido por la negrura, pero ella me metió habilmente en un vetusto ascensor, con sus puertas de hierro forjado y madera roja, me gustaba ese punto de elegancia colonial, dejábamos abajo los pisos y las escaleras que subían por ambos lados, lentamente, en aquel perezoso y sonoro ingenio de principios de siglo, nos perdimos en una oscuridad sigilosa, vigilados por vecinos agazapados detrás de sus mirillas.

Sexo en el Portal

Un concierto de zumbidos, pitidos alocados y frases metálicas inconexas, se entremezclaban con sus gemidos.

-¿Quién es? Preguntaba una voz nasal.
Ahora una nueva serie de pitidos orquestales, en varios tonos y duraciones.
Tres gemidos cortos agónicos, se distribuyeron por el pequeño micrófono abierto.
-!Gamberros! Como baje os vaís a enterar, bramaba una voz potente y ronca.
-Acaríciame el culo ¡porfa!

Me dijo entonces ella, con voz suave, melosa y a la vez silenciosa.
La confusión reinaba allí, ya casí nadie sabía el origen de la miscelánea de voces.
-Que te lo acaricie tu madre ¡Golfos!
-zummm zummm zummm (alguien confiado abría la puerta), quizás pensaba que esas caricias serían para el o quizás ella.

Sin darnos cuenta, los rizos dorados de su hermosa cabeza, aplastaban levemente el interfono, en cada retorcimiento, en cada embate, ella estaba arrinconada en aquel oscuro portal, dando con la cabeza contra aquellos minúsculos botones, mis manos enredadas entre sus medias negras, estirando como un chiclé, bajadas hasta la mitad de sus turgentes muslos, eran empujadas por los dedos, mientras la palma recorría aquellas ancas blancas, para meterse, confundían los dedos entre su piel, avanzaban hacia sus bragas y magreaban sus nalgas, introduciéndose lentamente en su entrepierna, que ejercía como un mágico y enganchante imán, de donde emanaba todo calor, humedecida por la excitación, sus muslos eran duros y su piel era increíblemente suave, las manos resbalaban hasta la entrepierna, dejando un rastro de temblores y pequeños cabezazos contra aquel panel. El olor a su excitacion se escapaba por aquel cuello que mordía sin poder parar.

Los vecinos del inmueble comenzaron a contestar, a entrelazar conversaciones sin ton ni son, unos abrían el portal, se oiá el tableteo de puertas, voces y gritos sin obtener respuesta.
-zummm zummm zummm zumm
-bufffffff, suspiros, respiraciones aceleradas.
-Sigue, sigue, sube guarroooo que estoy desnudaaaa!! una vecina no paraba de darle al zumbador.

Poco a poco todos los vecinos empezaron a intercambiarse mensajes eróticos, los maridos y mujeres andaban lejos del hogar en sus ocupaciones, nosotros habíamos sido los catalizadores de aquellas mentes ociosas.

-Oye que yo soy el del 3º primera, estoy solo ¿quién se anima?
cloc cloc cloc repiqueteo de unos tacones alocados por la escalera.
-Si no me follas, le diré a tu marido la que estás liando, tu misma, le contaré lo del fontanero, te habla el del 4º segunda.
-Veleeeeeeeee, sube entonces, sube, se oyeron varias voces con un tono de culpabilidad, y unas risas en los pequeños altavoces de varias casillas, el interfono se había convertido en un MSN, agregándose y desagregándose vecinos (con zumbidos incuidos)
Otra vez un trasiego de puertas y pisadas.

-¿Quieres que entremos aquí?- me preguntó ella en voz baja. Me estaba metiendo la mano a través del pantalón y había notado toda mi excitación, noté como su mano calibraba mi polla, la recorría desde los huevos hasta el glande, en contacto con sus dedos templados, medio salida del pantalón, estaba muy dura y tan grande que ya no había manera de alojarla.

Cuellos de la gente de la calle, se retorcerse al pasar, los tacones paraban su repiqueteo, mirando mi pene escapándose generosamente de entre sus dedos.

-zummm zummm zummm zummm, entramos por fin, gemidos y alaridos anónimos a través del telefonillo que se fueron diluyendo.
El interior era muy antiguo y oscuro, ella me dirigía con mi pene atrapado entre sus dedos, como si fuera una correa, como si me fuera a escapar, yo estaba absorbido por la negrura, pero ella me metió habilmente en un vetusto ascensor, con sus puertas de hierro forjado y madera roja, me gustaba ese punto de elegancia colonial, dejábamos abajo los pisos y las escaleras que subían por ambos lados, lentamente, en aquel perezoso y sonoro ingenio de principios de siglo, nos perdimos en una oscuridad sigilosa, vigilados por vecinos agazapados detrás de sus mirillas.

Sexo en el Portal

Un concierto de zumbidos, pitidos alocados y frases metálicas inconexas, se entremezclaban con sus gemidos.

-¿Quién es? Preguntaba una voz nasal.
Ahora una nueva serie de pitidos orquestales, en varios tonos y duraciones.
Tres gemidos cortos agónicos, se distribuyeron por el pequeño micrófono abierto.
-!Gamberros! Como baje os vaís a enterar, bramaba una voz potente y ronca.
-Acaríciame el culo ¡porfa!

Me dijo entonces ella, con voz suave, melosa y a la vez silenciosa.
La confusión reinaba allí, ya casí nadie sabía el origen de la miscelánea de voces.
-Que te lo acaricie tu madre ¡Golfos!
-zummm zummm zummm (alguien confiado abría la puerta), quizás pensaba que esas caricias serían para el o quizás ella.

Sin darnos cuenta, los rizos dorados de su hermosa cabeza, aplastaban levemente el interfono, en cada retorcimiento, en cada embate, ella estaba arrinconada en aquel oscuro portal, dando con la cabeza contra aquellos minúsculos botones, mis manos enredadas entre sus medias negras, estirando como un chiclé, bajadas hasta la mitad de sus turgentes muslos, eran empujadas por los dedos, mientras la palma recorría aquellas ancas blancas, para meterse, confundían los dedos entre su piel, avanzaban hacia sus bragas y magreaban sus nalgas, introduciéndose lentamente en su entrepierna, que ejercía como un mágico y enganchante imán, de donde emanaba todo calor, humedecida por la excitación, sus muslos eran duros y su piel era increíblemente suave, las manos resbalaban hasta la entrepierna, dejando un rastro de temblores y pequeños cabezazos contra aquel panel. El olor a su excitacion se escapaba por aquel cuello que mordía sin poder parar.

Los vecinos del inmueble comenzaron a contestar, a entrelazar conversaciones sin ton ni son, unos abrían el portal, se oiá el tableteo de puertas, voces y gritos sin obtener respuesta.
-zummm zummm zummm zumm
-bufffffff, suspiros, respiraciones aceleradas.
-Sigue, sigue, sube guarroooo que estoy desnudaaaa!! una vecina no paraba de darle al zumbador.

Poco a poco todos los vecinos empezaron a intercambiarse mensajes eróticos, los maridos y mujeres andaban lejos del hogar en sus ocupaciones, nosotros habíamos sido los catalizadores de aquellas mentes ociosas.

-Oye que yo soy el del 3º primera, estoy solo ¿quién se anima?
cloc cloc cloc repiqueteo de unos tacones alocados por la escalera.
-Si no me follas, le diré a tu marido la que estás liando, tu misma, le contaré lo del fontanero, te habla el del 4º segunda.
-Veleeeeeeeee, sube entonces, sube, se oyeron varias voces con un tono de culpabilidad, y unas risas en los pequeños altavoces de varias casillas, el interfono se había convertido en un MSN, agregándose y desagregándose vecinos (con zumbidos incuidos)
Otra vez un trasiego de puertas y pisadas.

-¿Quieres que entremos aquí?- me preguntó ella en voz baja. Me estaba metiendo la mano a través del pantalón y había notado toda mi excitación, noté como su mano calibraba mi polla, la recorría desde los huevos hasta el glande, en contacto con sus dedos templados, medio salida del pantalón, estaba muy dura y tan grande que ya no había manera de alojarla.

Cuellos de la gente de la calle, se retorcerse al pasar, los tacones paraban su repiqueteo, mirando mi pene escapándose generosamente de entre sus dedos.

-zummm zummm zummm zummm, entramos por fin, gemidos y alaridos anónimos a través del telefonillo que se fueron diluyendo.
El interior era muy antiguo y oscuro, ella me dirigía con mi pene atrapado entre sus dedos, como si fuera una correa, como si me fuera a escapar, yo estaba absorbido por la negrura, pero ella me metió habilmente en un vetusto ascensor, con sus puertas de hierro forjado y madera roja, me gustaba ese punto de elegancia colonial, dejábamos abajo los pisos y las escaleras que subían por ambos lados, lentamente, en aquel perezoso y sonoro ingenio de principios de siglo, nos perdimos en una oscuridad sigilosa, vigilados por vecinos agazapados detrás de sus mirillas.