viernes, 23 de enero de 2009

Estatua Viviente

Estaba ahí tan quieta y a llena de vida, su cara increíblemente blanca estaba allí.
Se congregó una multitud formando una media luna, poco a poco se fueron contagiando de la quietud de esta estatua, no era la primera vez que los del museo de cera sacaban una de sus figuras, era un desafío constante propio de la estatua viviente, no debía dejarse ver respirar ni moverse un ápice ante los cientos de ojos del público congregado.El silencio se fue adueñando en aquel oasis en medio de 'Las Ramblas' bulliciosas de por si. Definitivamente era de mármol, no se podía atisbar el más mínimo desfallecimiento, ningún ser humano podía permanecer con esa congelación absoluta.

De repente entre el público una chica de rostro angelical y rasgos muy dulces se acercó a aquel rostro imperturbable, acercó sus labios y los colocó transversalmente rozándolos ligeramente, sus labios eran muy rojos, solo ella pudo notar una tenue respiración de aquel ángel de mármol, sintió el roce imperceptible de unos labios tibios, pero sintiendo una sensacion poderosa.


De repente brotó una lágrima pura, cristalina, perezosa que fue ganando tamaño bañada en aquella piel llena de maquillaje, resbaló lentamente entre la mejilla, encontrando su camino, por fin bañó aquellos labios, inundándolos de un sabor deliciosamente salado, la magia de aquel silencio, aquella expectación, los labios sintieron una explosión de color y desapareció de aquel lugar, apareciendo en un mundo inconcreto desprovisto de gravedad.


Aquél mimo ya no volvió a hacer de estatua viviente y jamás se le volvió a ver, la chica nunca encontró unos labios como aquellos que le dieron tanto amor en tan poco tiempo, sin pedir nada a cambio.


Mucha gente se congrega en el lugar de los hechos esperando otro instante mágico, quizás definitivamente aquella estatua no era viviente, era un 'Pierrot' o tal vez un sueño colectivo .....

Estatua Viviente

Estaba ahí tan quieta y a llena de vida, su cara increíblemente blanca estaba allí.
Se congregó una multitud formando una media luna, poco a poco se fueron contagiando de la quietud de esta estatua, no era la primera vez que los del museo de cera sacaban una de sus figuras, era un desafío constante propio de la estatua viviente, no debía dejarse ver respirar ni moverse un ápice ante los cientos de ojos del público congregado.El silencio se fue adueñando en aquel oasis en medio de 'Las Ramblas' bulliciosas de por si. Definitivamente era de mármol, no se podía atisbar el más mínimo desfallecimiento, ningún ser humano podía permanecer con esa congelación absoluta.

De repente entre el público una chica de rostro angelical y rasgos muy dulces se acercó a aquel rostro imperturbable, acercó sus labios y los colocó transversalmente rozándolos ligeramente, sus labios eran muy rojos, solo ella pudo notar una tenue respiración de aquel ángel de mármol, sintió el roce imperceptible de unos labios tibios, pero sintiendo una sensacion poderosa.


De repente brotó una lágrima pura, cristalina, perezosa que fue ganando tamaño bañada en aquella piel llena de maquillaje, resbaló lentamente entre la mejilla, encontrando su camino, por fin bañó aquellos labios, inundándolos de un sabor deliciosamente salado, la magia de aquel silencio, aquella expectación, los labios sintieron una explosión de color y desapareció de aquel lugar, apareciendo en un mundo inconcreto desprovisto de gravedad.


Aquél mimo ya no volvió a hacer de estatua viviente y jamás se le volvió a ver, la chica nunca encontró unos labios como aquellos que le dieron tanto amor en tan poco tiempo, sin pedir nada a cambio.


Mucha gente se congrega en el lugar de los hechos esperando otro instante mágico, quizás definitivamente aquella estatua no era viviente, era un 'Pierrot' o tal vez un sueño colectivo .....

Estatua Viviente

Estaba ahí tan quieta y a llena de vida, su cara increíblemente blanca estaba allí.
Se congregó una multitud formando una media luna, poco a poco se fueron contagiando de la quietud de esta estatua, no era la primera vez que los del museo de cera sacaban una de sus figuras, era un desafío constante propio de la estatua viviente, no debía dejarse ver respirar ni moverse un ápice ante los cientos de ojos del público congregado.El silencio se fue adueñando en aquel oasis en medio de 'Las Ramblas' bulliciosas de por si. Definitivamente era de mármol, no se podía atisbar el más mínimo desfallecimiento, ningún ser humano podía permanecer con esa congelación absoluta.

De repente entre el público una chica de rostro angelical y rasgos muy dulces se acercó a aquel rostro imperturbable, acercó sus labios y los colocó transversalmente rozándolos ligeramente, sus labios eran muy rojos, solo ella pudo notar una tenue respiración de aquel ángel de mármol, sintió el roce imperceptible de unos labios tibios, pero sintiendo una sensacion poderosa.


De repente brotó una lágrima pura, cristalina, perezosa que fue ganando tamaño bañada en aquella piel llena de maquillaje, resbaló lentamente entre la mejilla, encontrando su camino, por fin bañó aquellos labios, inundándolos de un sabor deliciosamente salado, la magia de aquel silencio, aquella expectación, los labios sintieron una explosión de color y desapareció de aquel lugar, apareciendo en un mundo inconcreto desprovisto de gravedad.


Aquél mimo ya no volvió a hacer de estatua viviente y jamás se le volvió a ver, la chica nunca encontró unos labios como aquellos que le dieron tanto amor en tan poco tiempo, sin pedir nada a cambio.


Mucha gente se congrega en el lugar de los hechos esperando otro instante mágico, quizás definitivamente aquella estatua no era viviente, era un 'Pierrot' o tal vez un sueño colectivo .....

martes, 20 de enero de 2009

Como eliminar el olor a zorra de la yema de los dedos


Extraño Robo a un Banco

Una testigo clave, dice que fue presionada para declarar en contra de los hechos concretos.

Aseguró que los investigadores la amenazaron con involucrarla en la causa. Y que no pudo ver el contenido de su relato porque no tenía gafas. Su testimonio no permitió capturar al extraño sujeto que robó una sucursal del Banco Santander, pero esclareció los hechos puesto que estaba situada en la cola de los sufridos clientes.

-La declaración fue tomada forzadamente bajo amenazas de imputarme en el hecho, todo ello estando en un verdadero estado de shock, provocado por un fenómeno de la naturaleza.

Personal policial la trasladó a la Comisaria, donde le exhibieron fotos del presunto atracador, tomadas con la vídeo vigilancia de la entidad, en ellas se ve una abultada prominencia en uno de sus bolsillos, mientras anda titubeante hacia la ventanilla de pagos.

La mujer señaló que luego la llevaron a la fiscalía y allí los policías "le armaron una descripción de los hechos" a la que ella, admitió, aportó "algunas cosas". Después, la trasladaron otra vez a la comisaría y posteriormente a un hotel, en el que denunció que fue "torturada psicológicamente". Según su denuncia, aceptó declarar porque a cambio le prometieron "protección, un lugar lejano donde vivir, trabajo y la garantía que lo que ellos habían escrito quedaría en un sobre cerrado, siendo la única finalidad que el juez dicte una orden de detención".

El caso es que en realidad no hubo atraco, más bien regalo bancario, un hombre estaba esperando pacientemente esperando su turno, una atractiva mujer con una minifalda que apenas tapaba sus muslos, acompañada de su fornido novio, se agachó de repente para coger unas monedas de tal forma que rozó con sus nalgas los pantalones de nuestro despistado personaje.

Al notar algo duro en su trasero se giró, mientras apoyaba más su trasero y sonriendo le repitió la famosa frase de Mae West:

-"¿Llevas una pistola en el bolsillo, o es que te alegras de verme?”

El caso es que quizás la frase se produjo en un momento de silencio y todos en la cola se giraron y pudieron comprobar el enorme bulto que surgía del pantalón, quizás por la vergüenza provocada por las indiscretas miradas, para no querer admitir aquella extraña e indebida erección, al hombre le dio por decir tranquilamente:

-Una pistola

El pánico se extendió por la sucursal, los niños lloraban, los hombres se lanzaron al suelo, protegiendo a sus mujeres, estas defendían con su cuerpo a sus hijos mientras gritaban con voz chillona:
-¡¡ Una pistola !! ¡¡ Lleva una pistola Dios Mio !! ¡¡ Vamos a morir !! ¡¡ Rehenes, rehenes !!

Le hicieron pasar directamente a la ventanilla donde el empleado tembloroso, bajo las órdenes del director, le extendió unos fajos de billetes que le pusieron ordenadamente en una bolsa de plástico.

El hombre con aquella erección de caballo y la bolsa llena de billetes salió de la sucursal y no se supo nunca nada más de él.

Extraño Robo a un Banco

Una testigo clave, dice que fue presionada para declarar en contra de los hechos concretos.

Aseguró que los investigadores la amenazaron con involucrarla en la causa. Y que no pudo ver el contenido de su relato porque no tenía gafas. Su testimonio no permitió capturar al extraño sujeto que robó una sucursal del Banco Santander, pero esclareció los hechos puesto que estaba situada en la cola de los sufridos clientes.

-La declaración fue tomada forzadamente bajo amenazas de imputarme en el hecho, todo ello estando en un verdadero estado de shock, provocado por un fenómeno de la naturaleza.

Personal policial la trasladó a la Comisaria, donde le exhibieron fotos del presunto atracador, tomadas con la vídeo vigilancia de la entidad, en ellas se ve una abultada prominencia en uno de sus bolsillos, mientras anda titubeante hacia la ventanilla de pagos.

La mujer señaló que luego la llevaron a la fiscalía y allí los policías "le armaron una descripción de los hechos" a la que ella, admitió, aportó "algunas cosas". Después, la trasladaron otra vez a la comisaría y posteriormente a un hotel, en el que denunció que fue "torturada psicológicamente". Según su denuncia, aceptó declarar porque a cambio le prometieron "protección, un lugar lejano donde vivir, trabajo y la garantía que lo que ellos habían escrito quedaría en un sobre cerrado, siendo la única finalidad que el juez dicte una orden de detención".

El caso es que en realidad no hubo atraco, más bien regalo bancario, un hombre estaba esperando pacientemente esperando su turno, una atractiva mujer con una minifalda que apenas tapaba sus muslos, acompañada de su fornido novio, se agachó de repente para coger unas monedas de tal forma que rozó con sus nalgas los pantalones de nuestro despistado personaje.

Al notar algo duro en su trasero se giró, mientras apoyaba más su trasero y sonriendo le repitió la famosa frase de Mae West:

-"¿Llevas una pistola en el bolsillo, o es que te alegras de verme?”

El caso es que quizás la frase se produjo en un momento de silencio y todos en la cola se giraron y pudieron comprobar el enorme bulto que surgía del pantalón, quizás por la vergüenza provocada por las indiscretas miradas, para no querer admitir aquella extraña e indebida erección, al hombre le dio por decir tranquilamente:

-Una pistola

El pánico se extendió por la sucursal, los niños lloraban, los hombres se lanzaron al suelo, protegiendo a sus mujeres, estas defendían con su cuerpo a sus hijos mientras gritaban con voz chillona:
-¡¡ Una pistola !! ¡¡ Lleva una pistola Dios Mio !! ¡¡ Vamos a morir !! ¡¡ Rehenes, rehenes !!

Le hicieron pasar directamente a la ventanilla donde el empleado tembloroso, bajo las órdenes del director, le extendió unos fajos de billetes que le pusieron ordenadamente en una bolsa de plástico.

El hombre con aquella erección de caballo y la bolsa llena de billetes salió de la sucursal y no se supo nunca nada más de él.

Extraño Robo a un Banco

Una testigo clave, dice que fue presionada para declarar en contra de los hechos concretos.

Aseguró que los investigadores la amenazaron con involucrarla en la causa. Y que no pudo ver el contenido de su relato porque no tenía gafas. Su testimonio no permitió capturar al extraño sujeto que robó una sucursal del Banco Santander, pero esclareció los hechos puesto que estaba situada en la cola de los sufridos clientes.

-La declaración fue tomada forzadamente bajo amenazas de imputarme en el hecho, todo ello estando en un verdadero estado de shock, provocado por un fenómeno de la naturaleza.

Personal policial la trasladó a la Comisaria, donde le exhibieron fotos del presunto atracador, tomadas con la vídeo vigilancia de la entidad, en ellas se ve una abultada prominencia en uno de sus bolsillos, mientras anda titubeante hacia la ventanilla de pagos.

La mujer señaló que luego la llevaron a la fiscalía y allí los policías "le armaron una descripción de los hechos" a la que ella, admitió, aportó "algunas cosas". Después, la trasladaron otra vez a la comisaría y posteriormente a un hotel, en el que denunció que fue "torturada psicológicamente". Según su denuncia, aceptó declarar porque a cambio le prometieron "protección, un lugar lejano donde vivir, trabajo y la garantía que lo que ellos habían escrito quedaría en un sobre cerrado, siendo la única finalidad que el juez dicte una orden de detención".

El caso es que en realidad no hubo atraco, más bien regalo bancario, un hombre estaba esperando pacientemente esperando su turno, una atractiva mujer con una minifalda que apenas tapaba sus muslos, acompañada de su fornido novio, se agachó de repente para coger unas monedas de tal forma que rozó con sus nalgas los pantalones de nuestro despistado personaje.

Al notar algo duro en su trasero se giró, mientras apoyaba más su trasero y sonriendo le repitió la famosa frase de Mae West:

-"¿Llevas una pistola en el bolsillo, o es que te alegras de verme?”

El caso es que quizás la frase se produjo en un momento de silencio y todos en la cola se giraron y pudieron comprobar el enorme bulto que surgía del pantalón, quizás por la vergüenza provocada por las indiscretas miradas, para no querer admitir aquella extraña e indebida erección, al hombre le dio por decir tranquilamente:

-Una pistola

El pánico se extendió por la sucursal, los niños lloraban, los hombres se lanzaron al suelo, protegiendo a sus mujeres, estas defendían con su cuerpo a sus hijos mientras gritaban con voz chillona:
-¡¡ Una pistola !! ¡¡ Lleva una pistola Dios Mio !! ¡¡ Vamos a morir !! ¡¡ Rehenes, rehenes !!

Le hicieron pasar directamente a la ventanilla donde el empleado tembloroso, bajo las órdenes del director, le extendió unos fajos de billetes que le pusieron ordenadamente en una bolsa de plástico.

El hombre con aquella erección de caballo y la bolsa llena de billetes salió de la sucursal y no se supo nunca nada más de él.